Domingo, 23 de enero de 2011

Antonio Banderas, a quien solo hemos vuelto a ver en Lucena a trav?s de la gran y de la peque?a pantalla tras la inauguraci?n de los multicines, tiene una nueva oportunidad para visitar nuestra ciudad, ahora que est? recorriendo los lugares por los que anduvo Boabdil ?El Chico?. Su inter?s por el ?ltimo sult?n o rey moro ?o, para los m?s puntillosos, nazar? estriba en la realizaci?n de una pel?cula sobre su figura y, por consiguiente, sobre su vida, que se llamar? Boabdil a secas. Ambos coinciden, no s?lo en la primera letra del nombre del rey y la del apellido de la estrella de cine, sino tambi?n en que pisaron, con garbo o sin ?l, Lucena; aunque se trate de ?pocas distantes en el tiempo y de motivaciones distintas.

Banderas ha visitado la Alhambra y ha estado atento a sus detalles m?s precisos, a fin de reproducirla en el cine con todo su esplendor medieval; es decir, pretende ser fiel en el espacio, en los lugares, en un punto del tiempo; de ah? que desde estas l?neas animemos al actor-director a que nos visite de nuevo y tome nota del Castillo del Moral, donde estuvo preso, y de las inmediaciones del Arroyo de Mart?n Gonz?lez, con el fin de que le cuenten ?a ser posible de la mano del fant?stico Vel?n m?gico de la Historia de Lucena en c?mic? lo sucedido aqu? y de la suerte del pe?n Mart?n Hurtado. Ser?a notable que la pel?cula no se centrara ?nicamente en la etapa final del sult?n en Granada y las ?ltimas luchas entre moros y cristianos, sino que abarcara desde sus ansias y sus luchas de juventud desdichadas, en contraste con las de su t?o el ?Zagal?, y ser nombrado sult?n por los abencerrajes hasta su muerte en Fez, al norte de ?frica. No me cabe duda de que ambos personajes, rey y actor, comparten un car?cter ambicioso que a uno le ha hecho quedarse en la Historia de Espa?a y a otro le har? un hueco en el cielo cinematogr?fico, que est? tan alto como todos los cielos; sin embargo, Boabdil siempre es recordado como un llorica que suspiraba en lo alto de la colina granadina del Suspiro del Moro con su mal?vola madre, que debi? de ser de armas tomar, hiri?ndole con las palabras que todos sabemos. Yo no me creo esta historia, pues, como he comentado anteriormente, el sult?n nazar? ?o moro, para los m?s puntillosos? era ambicioso y se fue al norte de ?frica colmado de las riquezas que consigui? con la capitulaci?n (o contrato de compraventa) de Granada ?para darse una vida a cuerpo de rey, aunque ya no lo fuera?, dejando olvidados a muchos de su raza y de su religi?n en Granada y lo que hoy es su provincia, especialmente en las Alpujarras, donde tuvieron que v?rselas desamparados y acabaron asesinados por las revueltas que ocasionaron, mientras que a su sult?n le importaba bien poco lo que pasaba ya a este lado de las Columnas de H?rcules. Por esto mismo, espero que Antonio Banderas recree al primer Boabdil y que, al contrario que este, venga de nuevo, y por algo bueno, a Lucena.


?


Comentarios