martes, 08 de septiembre de 2009

NOTA PRELIMINAR: Vean la película antes de leerme. Si no, apaguen el ordenador, alquílenla y véanla. Es una muy buena opción para este momento.

No suelo encontrar en las películas de hoy ningún motivo que me anime a reflexionar o escribir sobre ellas. Todas suelen ser largas, cuando pueden ahorrarse media hora en su metraje, plasman temas estúpidos o rehechos (nunca entenderé por qué se hace un denominado malamente remake de una película clásica y buena) y quieren sobre todo hacer caja, dinero y dinero. Todo lo anterior es lícito, pero hay distintas maneras de conseguirlo. Slumdog millionaire es una sobresaliente película, con final feliz, poéticos detalles y grandísimas actuaciones en su reparto. El programa no es sino una excusa para la verdadera trama de la película: una historia de amor entre Latika y Jamal, con el hermano de éste de por medio. El hermano, Salim, es un egoísta y un ambicioso que no temerá a nada ni nadie para conseguir ser el más grande. En la película hallamos varias muestras de amor fraternal por Jamal, pero curiosamente todo lo relacionado con Latika lo hace en contra de él, lo que les llevará a separarse. Sí, una historia de un hermano bueno y otro malo, con una mujer de por medio, mujer que tiene claro su amor por Jamal. Al final, en ese final feliz, Salim consigue la redención; al igual que la bonhomía de Jamal permite el permiso de la ley (la policía) para seguir ganando dinero en el programa y encontrar a Latika.

La película tiene, además, detalles llenos de poesía. Él no sabe quién aparece en el billete de dólar sino porque un niño ciego se lo dice: ¡qué triste lirismo! Jamal podía ver el billete, pero nunca lo hizo. Pero el momento de mayor perfección visual es el beso de la escena final en la herida de la mejilla cortada de Latika que Jamal le da: es de una belleza absoluta que, al dar el beso, nos metamos en la mente de ambos y vaya todo hacia atrás rápidamente, justo al momento en el que ella lo espera en la estación por primera vez... Un beso, más que nunca, ha sido capaz de borrar todo el mal pasado... Esa escena me emocionó hondamente (además, previamente nos habían preparado todo el camino hecho por Jamal, dificultoso, al contrario al que él estaba recorriendo saltando las vías y los andenes para llegar hasta Latika) y desde ayer la cuento entre mis favoritas.

 Como habéis visto, no he hablado del programa. Es una estupidez hacerlo: sólo es falsedad, "luces", todo efímero... Lo verdaderamente fuerte, duradero y certero es el amor..


Tags: película, slumdog millionaire

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