viernes, 28 de agosto de 2009

(c) Manuel Guerrero Cabrera

Artículo publicado en la revista Campanitas, 21 (2008) y 22 (2009), Lucena.


En el anterior número de Campanitas, pudimos leer un artículo sobre la capilla en la que se encuentran los titulares de la Cofradía del Amor, titulado «Nobleza, identidad y “diezmo”: El “Sagrario viejo” de la Parroquia de San Mateo de Lucena en la Edad Moderna»[1], realizado por mi amigo J. A. Villalba. En este estudio se destacaba la relevancia de que aparezca el personaje bíblico Melquisedec en las pinturas de la capilla, que enlaza con una manifiesta intención de los marqueses de Comares acerca de los diezmos, que en nuestro artículo no pretendemos rebatir ni confirmar. No obstante, tomamos de él dicho personaje, Melquisedec, a fin de realizarle una breve trayectoria literaria en la literatura española (y algún caso de la universal), desde el medievo a la actualidad, sin olvidar su aspecto religioso; puesto que no nos interesarán aquellos Melquisedec que no se relacionen con el aparecido en la Biblia[2]. Así, vamos a detenernos en el papel que desempeña en el texto sagrado.

 

1.-EL MELQUISEDEC BÍBLICO.

Melquisedec es el rey de Salem, que luego se llamará Jerusalén, y nos indica tres actitudes: 1) Bendice a Abraham. 2) Prefigura el sacrificio eucarístico, al ser un sacerdote que ofrenda pan y vino. Y 3) Recibe los diezmos de Abraham. A esto unimos las palabras del Salmo 109, en que Dios le dice al Mesías futuro: «Tú eres sacerdote para siempre, según la orden de Melquisedec», siendo éste, según Santo Tomás  «no el jefe, sino el tipo de un sacerdocio particular»[3]. Esto último se completa con la explicación del carácter figurativo de nuestro personaje en la Epístola a los Hebreos, destacándose la superioridad del sacerdocio de Cristo. De ahí que lleguemos a dos conclusiones: 1) Melquisedec se muestra superior a Abraham, al recibir de éste los diezmos y bendecirlo. 2) Melquisedec prefigura a Cristo como rey de paz y justicia[4].

 

2.- PRIMERAS APARICIONES LITERARIAS.

En la literatura española no lo hallamos hasta el siglo XV. Pero un siglo antes aparece en Boccaccio, un autor italiano de gran influencia para el desarrollo de la nuestra; concretamente, en su obra El Decamerón, en el relato en que Saladino requiere un préstamo del judío Melquisedec, al que no piensa devolver lo fiado; para ello le realiza una pregunta engañosa con la que trataba de que el judío le respondiese cuál era la religión verdadera:

 

Melquisedec sale del paso a través del cuento de un padre que tiene un valioso anillo como herencia y tres hijos […], por lo cual decide hacer réplicas exactas del anillo original, que serán entregadas a sus hijos a su muerte. Por eso la verdadera respuesta (la verdadera religión) sólo la conoce el padre (Dios)[5].

 

En El Decamerón, este Melquisedec representa la sabiduría y, como afirma Szteinberg, «nos remite a un personaje de gran prestigio intelectual»[6]; puesto que no pretende dar ninguna lección moral, sino que realza el ingenio del personaje.

En 1490 (siglo XV), ya dentro de la literatura española propiamente dicha, se publica Tirant lo Blanch de Joanot Martorell, libro de caballerías escrito en lengua catalana, en la que el rey de Montàgata se llama Melquisedec. Su aparición se sitúa en los denominados episodios africanos[7], donde está presente las luchas religiosas:

 

Melquisedec, espòs de la reina de Montàgata, és enviat a Constantinoble per tal d'obtenir informació de l'estat en què es troben les coses a l'imperi grec i, en tornar-ne, explica que Carmesina s'ha reclòs en un convent. A més, porta una lletra de l'emperador, en la qual prega a Tirant que torne aviat a l'imperi, ja que aquest es troba fortament combatut pels turcs i, pràcticament, reduït a la capital. Abans de tornar a Constantinoble, Tirant es dedica a reclutar, d'entre els nous contingents cristianitzats, els reforços militars necessaris per a dur a terme la defensa i l'alliberament definitiu de l'imperi grec[8].



[1] Villalba Muñoz, J. A., «Nobleza, identidad y “diezmo”: El “Sagrario viejo” de la parroquia de San Mateo de Lucena en la Edad Moderna» en Campanitas, 20, Lucena, 2007, pp. 67-74.

[2] Melquisedec aparece, como personaje con voz propia, en Génesis 14, 17-24; citado, en el Salmo 110 y en la Epístola a los hebreos 5, 6-10; 6, 19; y 7, 1-3 y 11-15. La Biblia, Barcelona, Círculo de Lectores, 1980.

[3] Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, Hijos de J. Espasa, Tomo XXXIV, p. 489.

[4] «Melquisedec» puede traducirse por «rey de sabiduría». Nótese que Salem, ciudad de la que era rey, significa paz.

[5] Szteinberg, S., «Novellino y Decamerón: intertextualidad y líneas narrativas» en Gramma, noviembre de 2002, pp. 63.

[6] Ibíd., p. 64.

[7] Estos capítulos se extienden desde el 296 al 413.

[8] Alemany, R., «Al voltant dels episodis africans del "Tirant lo Blanc" i del "Curial e Güelfa"», Alacant, Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives, 2003. Edición digital a partir d'Actes del Col·loqui Internacional Tirant Lo Blanch : L'arbor de la novel·la moderna europea : Ais de Provença, 21-22 d'octubre de 1994, a cura de Jean Marie Barbera, Barcelona, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 1997, pp. 219-231, (Biblioteca del Abat Oliba ; 182).

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Tags: Melquisedec, Biblia, Boccaccio, Decamerón, Tirant Lo Blanch, Martorell

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