lunes, 03 de marzo de 2008

NOTA: Esta breve reseña se realizó para el foro de la revista Saigón (http://paralalibertad.mforos.com); por lo que ruego que se disculpe que no haya profundizado de forma adecuada. La he rescatado para colocarla aquí, ya que me parece oportuno que aparezca en este blog y animar a los lectores que den con él a que lo lean y lo conozcan.

(c) Manuel Guerrero Cabrera.


Izet SarajlicSARAJLIC, I., Una calle para mi nombre, Lucena, Ayto. de Lucena, Colección 4 estaciones, 2003, 130 pp.







Magnífico poemario de este autor bosnio, cuyas traducciones al español son poquísimas. Las de este libro han sido realizadas por Juan Vicente Piqueras, Sinan Gudzevic y Raffaella Marzano, conocidos y amigos del poeta, que falleció en 2002; por lo que no pudo ver su poesía en la lengua de Cervantes, Lorca y Neruda, que tanto cita en sus versos:

En su estantería vive 
el Quijote de Cervantes.
(Versos en honor del Rey Juan Carlos)

Neruda dice: "Confieso que he vivido".
(Confieso).

En una noche como ésta encerraron a Lorca
(Desde Mala Duba).


Pero, ¿qué son estas alusiones al lado de otros muchas de poetas clásicos y contemporáneos, en especial, de los que han muerto recientemente?


A menudo mis amigos cambian de dirección.

Como ahora Alfonso Gatto.

Hasta ayer vivía en Roma, 
en la alegre Vía Margutta.

Ahora reside 
en el cementerio de Salerno.
(Cambio de dirección)


Esta noche en sueños 
ha venido Slobodan Markovic 
a pedirme perdón por mis heridas.

Han sido las primeras disculpas
que me ha pedido un serbio
por toda esta historia.

Un perdón pedido sólo en sueños
y por parte de un poeta muerto.
(Después de haber sido herido).


Como vamos descubriendo en estas lecturas, su poesía es sencilla, intensa y directa. Al igual que el citado Piqueras, me ha sorprendido su sencillez, "su ironía, su humildad, su capacidad de convertir en poesía todo lo que tocaba, de encontrarla en todo lo que veía". Y, sobre todo, la melancolía de haber perdido muchas cosas en la guerra, destacando sus hermanas:

Las de Esenin
se llamaban Shura y Katia.

Las de Mayakowsky, 
Ludimilla y Olia.

Las mías, Nina y Raza.

Y todas han muerto.

[...]

Tengo que encontrar como sea
una nueva hermana.

Porque yo no puedo
vivir sin ser hermano.
(Hermanas)

Y otra muerte que le lacera definitivamente y que vuelve más triste su poesía es la de su mujer, la de su amada, porque ya no le encuentra sentido a lo que escribe:

Los poemas que pueden ser leídos
por todos menos por ti,
¿pueden seguir llamándose míos?
(Mis nuevos poemas)

Pero el poeta nos sorprende con otros temas, muy diversos, y en los que claramente encontramos su estilo. Antes he citado unos "Versos en honor del rey Juan Carlos", en clara referencia al rey de España, en que elogia la labor de monarca y cierra con ironía:

Éste es, con perdón, mi humilde poema  monárquico.
Creo que lo aprobaría incluso Sandor Petofi,
que en el siglo XIX escribió:
"¡Los reyes a la horca!"
(Versos en honor del rey Juan Carlos)

Un deseo del día a día, una simple muestra de declaración amatoria y de buenos deseos enn "Busco una calle para mi nombre", delicioso poema que agrupa varias características de nuestro poeta:

Paseo por la ciudad de nuestra juventud
y busco una calle para mi nombre.

Las calles grandes, ruidosas,
se las dejo a los grandes, ruidosos, de la historia.

¿Qué hacía yo mientras se hacía la historia?
Sencillamente te amaba.

[...]

Lo más importante 
es que la calle que lleve mi nombre
no le suceda nunca a nadie una desgracia
(Busco una calle para mi nombre)

Y cierro esta breve reseña sobre Izet con el poema "Aquel mirlo", pues ahora que no tenemos su poesía, sabemos que ninguna palabra podrá sustituir a la poesía de Izet, como ningún poema puede sustituir el canto del mirlo:

¿Qué habrá sido de aquel mirlo
que cantaba la primavera pasada
cuando esperábamos el tren
en la estación de Dovlici?

Pero,  ¿puede un poema sobre el mirlo 
sustituir el canto del mirlo?

¿Puede? 
Lo dudo.
(Aquel mirlo)


Tags: poesía, Izet Sarajlic, literatura bosnia, reseña, literatura

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