domingo, 07 de octubre de 2007
(c)Manuel Guerrero Cabrera
Licenciado en Filología Española

Sorprendente es la opinión que me merece la poca atención que se ha prestado a la figura de Manuel Reina hasta este año (2005). Añadiría que este breve escrito no es sino una reivindicación de este olvido, por lo que no profundizaremos en su obra, sino en localizar los estudios llevados a cabo sobre la figura del poeta pontanés.
En este artículo, daremos la relación y atenderemos los escritos que aparecieron en vida del poeta y los que salieron a la luz tras su muerte. Para ello, seguiremos fundamentalmente la obra de Francisco Aguilar Piñal, La obra poética de Manuel Reina[1].
Conocemos que se publicaron dos biografías que le realizaron un par de amigos; la primera la realizó Antonio Aguilar y Cano en 1892 «a ruego de algunos amigos y admiradores de Reina»[2], a fin de publicarla en la Revista de España, posteriormente salió a la luz en 1897 bajo el título Manuel Reina. Estudio biográfico[3]; la segunda se publicó en 1916 y la realizó Eduardo de Ory[4]. Aquí incluimos las aportaciones de Rodolfo Gil, Manuel Reina y Montilla, que realiza en 1892 (y el suceso del banquete en honor de nuestro poeta en 1895 por el éxito de La Vida inquieta[5]), y la de A. Ovejero, «Manuel Reina» en El Globo[6] el 17-VI-1896. Aquí debemos añadir la información que aparece en dos importantes obras de consulta como son la Enciclopedia Espasa[7] y el Diccionario Enciclopédico hispano-americano[8].

Respecto a críticas de su obra, durante su vida, hallamos en La Ilustración Española y Americana de 1877, donde publicó varios poemas, una referencia muy positiva de Fernández Bremón[9], en la que indica que los poemas de Andantes y Allegros poseen cualidades y características propias de los grandes autores[10]. Con la publicación de La vida inquieta, le llovieron los elogios, el poeta José J. Herrero fue el primero con un artículo en El Heraldo de Madrid, puesto que esta obra sería la que más encomios recibiría, como apunta Aguilar Piñal, tras citar al ya referido Herrero: «Después, casi en cadena, se van sucediendo las críticas favorables»[11]. Teodoro Llorente en el periódico valenciano Las Provincias, José del Castillo Soriano en El Correo, Víctor Balaguer en La Correspondencia de España, Eugenio Sellés en La Ilustración Española y Americana, J. Francos Rodríguez en El Liberal y Clarín en La Ilustración Ibérica[12]. De ello extraemos la conclusión de que la obra tuvo una buena acogida, además de que la crítica se mostró favorable hacia ella. Antes de la publicación de Poemas Paganos, el padre Blanco García publica en El Heraldo de Madrid una carta donde no sólo le agradece el envío de un ejemplar de «La canción de las estrellas», sino que le brinda una pequeña alabanza sobre su estilo. La referida publicación de Poemas Paganos, que Guillermo Díaz-Plaja no considera relevante (ya no considera destacada -en los aspectos que a él le interesan marcar- la obra posterior a La Vida inquieta) para el premodernismo y, además, añade que «no avanza en el plano estético que nos interesa»[13], conllevó una crítica propicia por parte de Zeda (F. F. Villegas), valga como muestra de ésta la resolución que alcanza el crítico: «Poemas Paganos por sí solo bastaría, si Reina no tuviera ya justamente conquistado su nombre de poeta, para colocarle entre los primeros de nuestro tiempo»[14]. Este mismo crítico no le dirigiría palabras tan gratas con motivo de la publicación de El jardín de los poetas en 1899; Aguilar Piñal recuerda que en los años siguientes a 1898 «la poesía se va retirando de los hombres públicos, va perdiendo en retórica y aburguesamiento lo que gana en intimidad y en culto fervoroso a la belleza. La bohemia, el decadentismo, serán los extremos del proceso»[15]. Zeda también le refiere palabras llenas de ánimo y elogio: «Reina piensa en verso, y cuanto ve se presenta a sus ojos envuelto en las galas de la imaginación. [...] Este lujo de imágenes, que en otro poeta revelarían afectación y rebusca de metáforas, en Manuel Reina es fruto espontáneo de su manera de concebir»; pero añadió que al poeta le falta «el aroma íntimo del alma»[16]. En plena madurez, colabora en distintos periódicos: El Imparcial, El Defensor de Córdoba, Diario Universal, Diario de Córdoba, El Liberal y La Ilustración Española y Americana, donde Rafael Blanco-Belmonte realizó una apología de su obra en la fecha de su muerte[17]. Inmediatamente tras su muerte, su amigo, discípulo y biógrafo Eduardo de Ory se siente turbado por la desaparición del que calificaba como «maestro de toda la generación lírica moderna, que le adoraba como al dios del Parnaso»[18].
A finales del siglo XIX, Juan Valera lo consideraba uno de los mejores poetas de la nación: «hallo que en España hay más de dos poetas y medio, y pongo a Ferrari y a Reina»[19]. A principios del siglo XX, este mismo autor realizó un estudio que después sería la introducción de su Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, en el que lo nombra y lo elogia como cultivador de la poesía épica y lírica: «en Puente Genil, D. Manuel Reina, ingenioso autor de Vida inquieta, Poemas paganos, El jardín de los poetas y algunas otras colecciones de versos, dignos todos de muy cumplidas alabanzas y de más detenido examen del que podemos aquí dedicarles»[20]; en los años 30, Narciso Alonso Cortés elogió su estilo y refirió que los «críticos de aquende y allende los mares reconocieron su preminente (sic) representación en la poesía española»[21]. Si Díaz-Plaja[22] reclamó ligeramente su valor lírico, posteriormente Luis Cernuda[23] y Max Aub[24], entre otros, reforzarán este valor. Porque varias serán las referencias que podremos encontrar tras su muerte acerca de su trascendencia como precursor del Modernismo, antes de la llegada de Rubén Darío a España. Éste escribió un texto laudatorio hacia Manuel Reina en «Los poetas», como recoge F. Aguilar Piñal[25]. Finalmente, dentro de esta serie de nombres críticos, añadimos el de José Luis Cano y el de Jorge Campos.
En 1968, el citado Francisco Aguilar Piñal publicaría el estudio que hemos utilizado como base de este artículo, La obra poética de Manuel Reina, donde ya se realiza con mayor rigor y mayor atención un estudio de su trayectoria poética, con la siguiente conclusión:


Quizá su obra no presente los quilates necesarios para ser considerado como lírico excepcional, una cumbre de nuestra poesía; pero indiscutiblemente representa un eslabón importante de la cadena lírica española, sin el cual quedaría ésta incompleta e inexplicada. Ojalá este libro contribuya en algo a la digna y necesaria incorporación de Reina a nuestra sin par historia literaria[26].

Un estudio de la proporción y dedicación de este tipo no hallaremos hasta 1984, cuando la Diputación Provincial de Córdoba publica La canción de las estrellas, Rayo de sol y otros poemas[27], con un apartado dedicado a cada poemario, que realiza Santiago Reina López, en el que se reflexiona y se pone en conocimiento de modo conciso las aportaciones y valores poéticos de Manuel Reina.
En 1985 tuvo lugar en Córdoba el Congreso Internacional sobre el Modernismo español e hispanoamericano y sus raíces andaluzas y cordobesas, en cuyas actas aparecen dos ponencias de Antonio Gallego Morell, «Manuel Reina en la espiral del Modernismo»[28] y «La poesía modernista de Manuel Reina»[29]. Ambas exposiciones están muy elaboradas, aportan nuevos datos sobre su poesía en relación con el Modernismo y, además, contrasta críticamente la opinión que varios estudiosos (F. Aguilar Piñal, G. Díaz-Paja, etc.) habían mantenido sobre nuestro poeta. En el debate posterior a la segunda de las ponencias, a la pregunta realizada por un «Consultante» acerca de si es urgente un estudio sobre el estilo literario del poeta pontanés, Gallego Morell respondió que, además de estar de acuerdo con ello, consideraba más importante una edición de sus obras completas, debido a que la diseminación de sus libros por las distintas bibliotecas españolas hacía que fuera muy difícil estudiar y trabajar sobre nuestro autor[30]. En este mismo congreso, también hubo una comunicación, realizada por Amalia Roldán Ruiz y Rafaela Valenzuela Jiménez, titulada «La mujer finisecular y su reflejo en la poesía de Manuel Reina».
A continuación señalamos algunos estudios de menor relevancia, pero que han atendido a la figura del poeta pontanés: Antonio Losada Campos, «Manuel Reina, un poeta precursor del Modernismo», artículo publicado en la revista Omeya, Córdoba, nº 6, 1966; Joaquín Criado Costa, «Temas y métrica en la obra de Manuel Reina, poeta de Puente Genil», sucinta comunicación que presentó y fue publicada en las Actas del I Congreso de Historia de Andalucía, Tomo I, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de ahorros de Córdoba, 1979; y, de nuevo, J. Criado Costa, «Un andaluz en la génesis del Modernismo poético: Manuel Reina», discurso de ingreso en la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas letras y Nobles Artes, que apareció en el Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas letras y Nobles Artes, nº 100, 1979.

Por último, no podemos olvidar el buen trabajo de Amelina Correa, Poetas andaluces en la órbita del Modernismo. Diccionario[31], donde encontramos ordenados alfabéticamente a distintos autores andaluces cuya obra se ha visto influenciada por el Modernismo. Además de aportar algunos datos biográficos, que no habíamos hallado en las publicaciones antes reseñadas, aporta un listado de las ediciones actuales[32] de la obra del poeta pontanés y, además, una bibliografía que ella denomina «secundaria»[33], donde aparecen los estudios que han tratado sobre Manuel Reina, no sólo algunos de los que ya hemos tratado aquí, sino también otros que no hemos reseñado. Aunque es breve, su aportación es importante, puesto que es la publicación más actual que encontramos hasta el momento donde se dedica un apartado a Manuel Reina.

Con una bibliografía tan poco extensa, creemos que no se hace justicia a la importancia de esta figura cordobesa en el ámbito precursor del Modernismo y dentro del Culturalismo, una etapa en la que la poesía andaluza tuvo gran relevancia. Con la celebración del I Congreso Internacional «Manuel Reina» en Córdoba y en Puente Genil, los trabajos se incrementarán y, por fin, se reunirán en un mismo lugar y para un mismo evento críticos que han dedicado su tiempo, su trabajo y su vida a la figura del poeta pontanés.
El día 7 de noviembre de 2005 se inauguró con las palabras de Serafín Pedraza anunciando que el objetivo que se persigue con este acto es el de «recuperar la figura y la obra de Manuel Reina, [...] se trata de un autor que había quedado en la penumbra de la literatura»[34]; se presentará la obra completa del poeta e indicó la necesidad de publicar una biografía completa. Se dieron las ponencias de F. Aguilar Piñal, «Mi primer encuentro con Manuel Reina» y de J. M. Cuenca Toribio, «Historia y cultura en la España de Manuel Reina», ya que Jorge Urrutia no pudo impartir su conferencia «Manuel Reina y la poesía del Siglo XIX»[35].
El 8 de noviembre, la sesión se dedicó a la conexión del poeta con el movimiento modernista y los elementos simbolistas y decadentistas de su obra; así, el escritor J. M. Bonet expuso en «El Modernismo español en sus primeras revistas» que los poetas actuales sienten interés por la época modernista y, acerca de las revistas literarias, las calificó como «laboratorios», debido a la impresión de huellas francesa, belga, escandinava y latinoamericana[36]. A continuación, Luis A. de Cuenca ofreció «Una lectura de Poemas Paganos (1896)», donde admitió descubrir «huellas muy importantes de la mejor literatura simbolista francesa de su época»[37] y, por tanto, lo enlaza con las vanguardias europeas; también situó a nuestro poeta como uno de los más modernos de la literatura española, «superando estéticas como la de los autores coetáneos Núñez de Arce o Campoamor»[38] y confirma lo que expusimos al inicio de este artículo, cuando habló de la «dificultad de encontrar ediciones de Manuel Reina en nuestras librerías»[39]. En este día, también participó Luis A. de Villena con «Modernismo y decadentismo en Manuel Reina», que nos ofreció interesantes comentarios y declaraciones en su intervención, como la de que se sentía atraído por la figura del poeta maldito como Poe, Byron o Espronceda, cuando él «era un hombre del sistema, vinculado a la alta burguesía y que ostentó cargos políticos»[40]; otra idea que trató fue la de ubicar a Reina dentro de la primera promoción del movimiento modernista (opinión que comparte con Richard Cardwell), que muchos críticos ha indicado como precursores del Modernismo, a lo que De Villena comentó que «a Reina y a Rueda se les regatea incluso el título de precursores del modernismo (sic), que ya de por sí es un título discutible, pero los dos están al mismo nivel que el nicaragüense en términos de acción poética: otra cosa es la calidad»[41].
La tercera jornada del Congreso se relaciona con la vida del poeta, así, J. Criado participó con «Aspectos biográficos del premodernista Manuel Reina» en el que relató su trayectoria vital, cuyo resumen tomamos de El día de Córdoba[42]:


Reina, en parte por influencia paterna, mostró una gran inclinación por las bellas artes y la poesía desde pequeño. [...] Reina se matriculó en Medicina en la Universidad Libre de Córdoba pero acabó optando por el Derecho. Se casó joven, a los 19 años. Vivió la mayor parte de su vida en Puente Genil, si bien constantemente realizaba viajes a Madrid, Córdoba, Sevilla (Criado desveló que era muy aficionado a la feria), Segovia (donde estudió uno de sus cuatro hijos) y Málaga (para tomar unos baños por recomendación médica).

En cuanto a su figura política, Criado destacó, además del prestigio que tuvo en las Cortes y de su rechazo de la Gran Cruz de Isabel la Católica, que «él nunca entró en política con objeto de enriquecerse, como hacían muchos: siempre quiso servir a España»[43].A continuación, el profesor S. Reina, bisnieto del poeta, expuso la «Historia de la revista La Diana, de Manuel Reina, introductora en España de las tendencias literarias europeas del último cuarto del Siglo XIX», donde trató a Reina como colaborador de diversas revistas y periódicos, ya tratados anteriormente, así como director de La Diana, que él mismo fundó. Antes de la presentación de las Obras Completas, participó J. Andujar Almansa con «La vida inquieta: actitudes vitales y literarias en el fin de siglo».
El jueves 10 de noviembre, la sesión se dedicó a la relación del poeta con personalidades literarias de su época. Leonardo Romero habló de «Valera y la juventud intelectual: el poeta Manuel Reina»; es decir, de las relaciones entre Valera y Reina; el primero dio un buen acogimiento al segundo, pues eran casi vecinos, tenían afinidades políticas y compartían muchos elementos literarios con él, uno de ellos es la visión de Andalucía como una «Arcadia [...] maravillosa en la que el individuo se encuentra perfectamente feliz»[44]; además, «Valera se preocupaba por dar un espaldarazo a los jóvenes escritores con los que mantuvo contacto, como también fue el caso de Rubén Darío»[45]. Le siguió A. Padilla con «Crítica genética sobre un prólogo de Galdós: el regalo de Manuel Reina» y María José Porro con «Sacrificios de Benavente: entre el manuscrito de Reina y la publicación posterior»[46].
Finalmente, el 11 de noviembre se clausuraba el Congreso con las conferencias de Guillermo Carnero «Manuel Reina ante el reto modernista» y Jaime Siles «El culturalismo de Manuel Reina» y la presentación de la edición facsimilar de la revista La Diana[47].
En resumen, esperamos haber contribuido también a incrementar la escasa referencia bibliográfica que hasta este año podíamos encontrar acerca de este poeta, volviendo a situarlo en el puesto que se merece, así como a recuperarlo del olvido; ya que las nuevas tendencias literarias y el paso del tiempo han llevado al pontanés a que apenas su nombre aparezca en los manuales de literatura y no se le dé la importancia necesaria en los estudios de culturalismo y literatura modernista española.




NOTAS:
[1] Francisco Aguilar Piñal, La obra poética de Manuel Reina, Madrid, Editora Nacional, 1968.
[2] Ibídem, p. 10, n. 3.
[3] Antonio Aguilar y Cano, Manuel Reina. Estudio Biográfico, [Puente Genil], 1897.
[4] Eduardo de Ory, Manuel Reina. Estudio biográfico seguido de numerosas poesías de este autor no coleccionadas en sus libros, Cádiz, 1916.
[5] Rodolfo Gil, Córdoba contemporánea, II, Córdoba, Imprenta y papelería catalana, 1896. Este dato del banquete también lo hallamos en el Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, Barcelona, Montaner y Simón, tomo XVII, 1895, p. 335: «y por el brillante éxito de su libro titulado La vida inquieta, celebraron, con asistencia de Reina, un espléndido banquete (5 de enero de 1895) al que concurrieron 100 comensales representando todas las clases de la sociedad y todos los partidos».
[6] Los datos de Rodolfo Gil (salvo el relacionado con el banquete) y A. Ovejero han sido extraídos de la última página de una breve comunicación de Joaquín Criado Costa, «Temas y métrica en la obra de Manuel Reina, poeta de Puente Genil», separata de las Actas del I Congreso de Historia de Andalucía, Tomo I, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de ahorros de Córdoba, 1979.
[7] Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Barcelona, Hijos de J. Espasa Editores, Tomo L, 1923, pp. 377-378.
[8] Diccionario Enciclopédico..., p. 335.
[9] Fernández Bremón será quien realice el prólogo de Cromos y acuarelas de Reina. Los prólogos de sus libros no los consideraremos dentro de este tipo de estudios, pues son publicados en su propia obra.
[10] Otro autor que no refiere malas palabras sobre esta obra es Manuel del Revilla en su obra Críticas, Burgos, 1884-1885.
[11] F. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 34.
[12] Tomemos algunos fragmentos de la opinión de Clarín, que reproduce F. Aguilar Piñal, Ibídem: «Reina es moderno, modernísimo en sus versos, [...] La dicción siempre es noble; el lenguaje poético, digno de un objeto; la sintaxis correcta; las imágenes, propias, jamás se pone el estro en pugna con la lógica».
[13] Guillermo Díaz-Plaja, Modernismo frente a Noventa y Ocho, Madrid, Espasa Calpe, 1979, p.280.
[14] Apud. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 39.
[15] F. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 43.
[16] F. Aguilar Piñal, Ibídem.
[17] M. R. Blanco-Belmonte, «Manuel Reina» en La Ilustración Española y Americana, nºXIX, 2 de mayo de 1905, p. 299.
[18] Apud. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 54. Este texto pertenece al libro de Ory, Desfile de almas (Sensaciones), Madrid, 1909, p. 14.
[19] Juan Valera, Ecos argentinos, Madrid, Librería de Fernando Fe, 1901, p. 42. Apunta Valera, en la carta con fecha de 27 de octubre de 1896, que «los Poemas paganos de Manuel Reina, vate de Puente Genil, a quien por su elegancia pudiéramos calificar de parnasiano y colocarle, prescindiendo de algunos descuidos suyos, al nivel de Emilio Ferrari».
[20] Juan Valera, Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, Tomo I, Madrid, Librería de Fernando Fe, 1902, p. 230. Las composiciones aparecen en el tomo IV, pp. 195-206: «A Espronceda», «El ensueño de Shakespeare», «La legión sagrada», «La fiesta del Corpus», «La eterna mascarada», «La perla», «La poesía» y «Noche de estrellas».
[21] F. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 56.
[22] Díaz-Plaja, ob.cit., p.276-280.
[23] Luis Cernuda, Estudios sobre la poesía española contemporánea.
[24] Max Aub, La poesía española contemporánea.
[25] F. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 74. Entre otros aspectos, Darío destaca que «su adjetivación variada, su bizarría de rimador, su imaginativa de hábiles decoraciones, le dieron un puesto aparte, un alto puesto merecido». Sobre cómo pudieron influirse, pp. 95-105.
[26] F. Aguilar Piñal, ob. cit., p. 111.
[27] Manuel Reina, La canción de las estrellas, Rayo de sol y otros poemas, estudio preliminar de Santiago Reina López, Córdoba, Excma. Diputación Provincial, 1984. Agradezco a Antonio Cruz Casado que me haya facilitado este libro.
[28] Actas del Congreso Internacional sobre el Modernismo español e hispanoamericano y sus raíces andaluzas y cordobesas, edición al cuidado de Guillermo Carnero, Córdoba, Excma. Diputación Provincial, 1987, pp.373-380.
[29] Ibíd., pp. 381-391. Una separata facticia de Gallego Morell para el Homenaje a José María Martínez Cubero, en Oviedo, el año 2000, lleva este mismo título.
[30] Ibíd., p. 391.
[31] Amelina Correa Ramón, Poetas andaluces en la órbita del Modernismo. Diccionario, Sevilla, Alfar, 2001. Sobre Manuel Reina se ocupa desde la página 219 hasta la página 226.
[32] Ibíd., p. 223.
[33] Ibíd., p. 224-225.
[34] Diario Córdoba, «Editan la obra completa del poeta Manuel Reina», 8 de noviembre de 2005, año LXV, nº 21113, p. 55.
[35] El día de Córdoba, «La Diputación edita las obras completas del pontanés», 8 de noviembre de 2005, año VI, nº 1802, p. 52: «Jorge Urrutia no pudo ofrecer su conferencia debido a ...un percance..., según informaron fuentes de la Diputación».
[36] Diario Córdoba, «Luis Alberto de Cuenca reivindica la poesía de Reina», 9 de noviembre de 2005, año VI, nº 21114, p. 55.
[37] Ibíd.
[38] Ibíd.
[39] Ibíd. Así, concluye que el Congreso «servirá para acabar con esta carencia bibliográfica».
[40] El día de Córdoba, «De Villena destaca el sustrato sensual de la poesía de Reina», 9 de noviembre de 2005, año VI, nº1803, p. 59.
[41] Ibíd. Ni que decir tiene que Darío es el nicaragüense.
[42] El día de Córdoba, «Criado lamenta el olvido que Reina sufre desde su muerte», 10 de noviembre de 2005, año VI, nº 1804, p. 64.
[43] Ibíd.
[44] El día de Córdoba, «Destacan la cercanía intelectual y política entre Reina y Juan Valera», 11 de noviembre de 2005, año VI, nº 1805, p. 57.
[45] Ibíd.
[46] No hemos podido obtener ninguna referencia importante acerca de estas dos conferencias.
[47] No podemos ofrecer ningún dato acerca de esta última sesión del Congreso, puesto que no hemos conseguido ninguna información sobre las disertaciones de estos dos grandes estudiosos, ni de la presentación de la revista que fundó Manuel Reina.

Tags: Manuel Reina, Puente Genil, Poesía

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Comentarios
Amigo Guerrero, soy Francisco Aguilar Piñal, y te felicito por tu extensa colaboración para difundir el nombre de Manuel Reina. Hoy te escribo para señalarte, porque seguramente no te ha llegado la noticia, que en el mes de junio de ese mismo año 2007 apareció en la revista "Insula", núm. 726, mi último artículo sobre Reina, titulado "El primer modernista".
Enhorabuena y saludos afectuosos, Francisco Aguilar Piñal.(Mi correo es: fap1931@telefonica.net)
Publicado por Un_invitado
martes, 10 de febrero de 2009 | 21:49
Estimado don Francisco Aguilar:

Muchas gracias por sus palabras. Es un enorme premio que usted me haya leído.
Le respondo en privado.

Saludos.
Publicado por antisanedrita
miércoles, 11 de febrero de 2009 | 13:51